OVIEDO A.C.F.: LA HISTORIA DE UN PROYECTO PARA HACER OLVIDAR AL REAL OVIEDO (III)

El Alcalde pretende expulsar al Real Oviedo del Carlos Tartiere. El engendro necesita un campo mayor y mientras tanto se desplaza a las instalaciones de San Lázaro

Otra de las medidas adoptadas en la reunión de apoderados del Proyecto Ilusionante fue el trasladar al equipo de estadio: el Hermanos Llana tenía una cabida ínfima para el innumerable abonado que se preveía, y por ello desde el Ayuntamiento planteó interponer una demanda de desahucio contra el Real Oviedo para que abandonara el Carlos Tartiere que al final desechó; mientras tanto, los gestores del P.I. trasladaron su creación a las instalaciones de San Lázaro, despojando de su lugar de entrenamiento a un número importante de atletas de la ciudad.

Por otro lado, el P.I. reclutaba socios entre simpatizantes del Alcalde; empresas que trabajaban para el Consistorio veían como se les enviaba gratuitamente los carnets de socios y muchas eran "obligadas" a rubricar su apoyo a ese club.

 

 

Una amplia mayoría de los medios de comunicacion dan la espalda al Real Oviedo

El caso más significativo fue sin duda el de La Nueva España, más que nada por ser de los periódicos más leidos de la región. Otros, como Oviedo Televisión y su afín en la radio, Radio Vetusta, fueron otros de los que abandonaron al Oviedo. Durante toda la temporada 2003-2004 el Real Oviedo pasó desapercibido, sobre todo hasta el mes de febrero. Los debates, tertulias, reportajes, tenían dos temas: la buena salud del Oviedo Astur, y las carencias de todo tipo que presentaba el Real Oviedo, ya no sólo en lo económico, sino también de su afición, tachada siempre que podían de violenta e impresentable. Para muestra, un botón. Aquí teneis lo que era noticiable del Real Oviedo en esas fechas para La Nueva España, y ello aunque ya por aquel entonces la masa social estaba funcionando retirando carnets, y el Oviedo empezaba a fichar jugadores, como Manu y Merino. Lo peor de todo no era el ocultar cosas positivas del club, sino los comentarios y coletillas que se hacían de lo que estaba pasando el Oviedo en esas fechas, y siempre en comparación con lo bien que rodaban las cosas en la nueva creación.

Importante escollo para el proyecto: el Real Oviedo muestra claros síntomas de supervivencia. ¡Esti muertu tá muy vivu!.

Logicamente la afición del Oviedo, la verdadera afición, en cuanto comenzaron los movimientos para dar la puntilla al equipo, se movilizó rápidamente en forma de reitarada de abonos para la temporada; Lafuente, empujado por la masa social, sacó antes de lo esperado a la venta los carnets, y comenzó la avalancha de oviedistas, en principio despacio, para convertirse en algo histórico con el paso del tiempo.

Asimismo, la caduca Federación de Peñas Azules del Real Oviedo pasó a mejor vida al apoyar claramente la opción del P.I., y en noviembre de 2003 varias peñas organizan una nueva agrupación de las mismas: así nació la Asociación de Peñas Azules del Real Oviedo (APARO), otro de los bastiones fundamentales de apoyo al club ideando cualquier cosa para que el Oviedo ganara aunque fuera un euro.

Al mismo tiempo, en lo deportivo, y aunque los jugadores llamados a ser pieza clave en el proyecto del Real Oviedo, esto es, los del filial y juvenil, comienzan a abandonar el barco y algunos de ellos apuestan por el proyecto dictado por el Alcalde(iban a ser abanderados del nuevo club de la ciudad y por tanto, serían idolatrados como tales), Antonio Rivas logra configurar un equipo muy competitivo, y en cosa de tres semanas se incorporaron al club nada menos que 10 jugadores: Rafa Ponzo, Aláez, Merino, Manu, Luismi, Fran Sosa, Benjamín, Granada, Aldeondo y Recamán.

Jugadores que, unidos a los fieles de casa, hacían que el Real Oviedo no perdiera partido, aunque eso no era noticiable para los medios afines al proyecto ilusionante, que no hacían mención alguna a ese hecho. En la ciudad, con el paso de los meses, era cada vez más patente el apoyo al equipo de toda la vida, y el número de socios de uno y de otro equipo no era comparable.

Otro palo gordo al proyecto fue el del campo: el Ayuntamiento intentó desahuciar al Real Oviedo para que el proyecto ilusionante disfrutara del Carlos Tartiere: no pudo y tuvo que seguir jugando en San Lázaro.

Además, al Oviedo no le dieron la espalda todos los medios: La Voz de Asturias, o el programa Radio Asturias, apoyaban al equipo, aunque desde luego que quienes se llevaron la palma en cuanto a total fidelidad fueron los collacios de Radio Sele, que perdieron cuantiosas cantidades de dinero viajando con el equipo para poder retransmitir los encuentros del Oviedo; otro caso a destacar fue el de MARCA, que nunca hizo alusión alguna al P.I.

 

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