El Caudal cerró ayer la temporada y puso punto y final a su permanencia en la Segunda División B de la peor manera posible: perdió. Fue derrotado por el Oviedo B por 0-2 (0-1 en el descanso) en un partido que se puede afirmar sin temor a equivocación que ha sido el peor de cuantos ha jugado el conjunto blanquinegro en esta nefasta temporada. El partido ha sido soporífero por parte de los caudalistas. Al menos, los jóvenes jugadores del Oviedo B han puesto ganas, muchas ganas, han luchado y han corrido a lo largo de todo el choque. Los caudalistas daban la sensación de que para ellos era un partido de entrenamiento; una «pachanga» más para pasar el tiempo. Ha sido la cruz del encuentro frente al Pontevedra. No han hecho el más mínimo esfuerzo para lograr la victoria y así poder despedirse al menos de la Segunda B con dignidad y darle una satisfacción a los sufridos seguidores. Nada de eso. Desde los dos porteros hasta el último profesional excluimos a los dos jóvenes Gala y Vila, que han salido en el segundo tiempo todos estuvieron de pena. El Oviedo B ha sido justo vencedor. Ha venido al Hermanos Antuña con el pasaporte del descenso en el bolsillo como el Caudal, pero al menos puso ganas, luchó por el triunfo y lo consiguió con toda justicia, porque ha jugado muchísimo mejor que los caudalistas, dominó mucho más y tuvo más ocasiones de gol. La primera ocasión del partido fue del lado del Oviedo B y le valió el primero gol. El ex caudalista Hugo Grandío se hace con un balón que llegó al área pequeña, el meta Luis no acierta a sujetarlo y el delantero azul mete el pie y lo envía el fondo de la red. La ocasión para empatar le llegaría al Caudal en el minuto 27. Chiqui Abad solo en el área tira a puerta, rechaza el portero ovetense, Richard se hace con el balón y tira de nuevo, pero por encima del larguero. La segunda parte, más de lo mismo. En el minuto 50 llegaba el segundo tanto de los azules por mediación de David López, que recibió un balón desde la derecha, fallo colectivo en defensa y el delantero mete el pie y marca. Mal sabor de boca han dejado los de Paco Bedriñana. La «pachanga» terminó como terminan todas: ganando el menos malo, que en esta ocasión ha sido el Oviedo B.
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