El filial oviedista tiró ayer por la borda las pocas esperanzas que aún le quedaban para mantener la categoría. La derrota ante el Orense le pone, prácticamente, con los dos pies en Tercera División, máxime teniendo en cuenta que los tres próximos rivales de los azules serán Baracaldo, Cultural Leonesa y Compostela, todos ellos metidos de lleno en la lucha por conseguir meterse en la liguilla de ascenso. Al conjunto oviedista se le puede perdonar que tenga una excesiva bisoñez para jugar en esta categoría y ante equipos, caso del de ayer, con gente veterana en sus filas. Pero lo que no se puede consentir de ninguna de las maneras es que algunos jugadores salgan al terreno de juego sin la concentración necesaria para disputar un partido de fútbol. Como en el encuentro ante el Sporting B antes de cumplirse el primer minuto de juego ya había encajado un gol en el primer ataque del conjunto orensano tras una falta total de atención de portero y defensas locales. Con ese panorama, complicado parecía que el conjunto de Novo pudiese remontar, máxime teniendo enfrente a un equipo con jugadores con una gran experiencia en la categoría. El Orense, con ese marcador favorable tan pronto, sólo se dedicó a jugar con veteranía y con una presión sobre los defensores oviedistas cuando éstos intentaban salir con el balón controlado, por lo que los errores en la entrega del balón eran continuos. Pudo Adolfo sentenciar el encuentro mediada esta primera parte pero sólo ante Calleja no logró superarle. Pero, a falta de poco menos de diez minutos para el intermedio, una buena jugada de los orensanos, con la defensa oviedista viendo la misma en una posición privilegiada, acabó con un disparo desde fuera del área de Kiko entrando el balón ajustado a un poste. Con ese resultado poco se podía esperar de los segundos cuarenta y cinco minutos. Y así fue. Los jugadores oviedistas tiraron el partido y se dedicaron a intentar realizar acciones de complicada ejecución, lo que favorecía más el juego del cuadro visitante. Ejemplo de ello fue el tercer gol, cuando en un saque de banda favorable a los ovetenses, cerca del área orensana, terminó en una pérdida de balón en el área oviedista y Manolo no desperdició el regalo. Un partido para olvidar cuanto antes.
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