1-0(22´). Raúl, de tijera con la derecha 1-1(63´). Edgar aprovecha un error en el centro del campo de Serrano.
El Oviedo B desperdició una gran ocasión para lograr un triunfo a costa de un rival directo, caso del Celta B. Pero los oviedistas desperdiciaron numerosas ocasiones de gol y cometieron un error infantil que sirvió para que el conjunto gallego no lo desaprovechase y consiguiese un punto muy valioso para ellos. Si cualquier aficionado se hubiese acercado a las instalaciones de El Requexón y hubiese visto el juego desplegado por ambos equipos en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego, seguro que no se podría creer que los dos equipos que había sobre el terreno de juego eran dos equipos filiales de conjuntos históricos en el fútbol nacional, caso de Oviedo y Celta. Abuso del patadón, despejes a la buena de Dios, gritos tras alguna entrada normal y corriente que parecía que se habían roto algún miembro. En definitiva, el antifútbol, a lo que también contribuyó el árbitro con decisiones que sacaron de quicio a ambos equipos. Fue el Oviedo B quien primero se adelantó en el marcador, gracias a un remate de Raúl a la salida de un córner y tras una serie de rechaces. Arias López concedió el gol, pero uno de sus ayudantes tenía la bandera levantada, por lo que consultó con él. Tras la consulta concedió el gol y las protestas, que no valieron de nada, fueron en esta ocasión de los visitantes. En los últimos minutos de la primera parte pudo decidir el Oviedo B el partido a su favor, pero en tres ocasiones el egoísmo de algún jugador, que prefirió la jugada individual en vez de jugar con el compañero, lo impidió. Los segundos cuarenta y cinco minutos comenzaron de la misma manera que había finalizado la primera, es decir, mejor fútbol local, pero desperdiciando ocasiones claras de gol. Novo, que ya en el primer tiempo había variado un poco la posición de sus hombres pasando Raúl al mediocampo y Casquero a la defensa, consiguió un mayor dominio azul, pero con ineficacia rematadora. Los locales controlaban el partido y parecía que no pasarían apuros para llevarse el triunfo. Pero en un contragolpe una pérdida absurda de balón por parte de Serrano motivó un rápido contragolpe visitante y Edgar no desperdició el regalo. A partir
de ese momento, y hasta el final, el partido se rompió. Los dos
equipos tuvieron sus oportunidades, pero las fallaron
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