| Mal
partido y el Oviedo sigue en las posiciones altas. El campo, desastroso,
mermó mucho a los azules.
En
la 1ª
parte
el partido fue bastante malo, con imprecisiones por ambos
bandos, y sin un patrón de juego que pudiera dilucidar
ocasiones claras. Dato fáctico de ello es que hasta el
minuto 17 no atrapa el balón uno de los porteros, en este
caso Esteban, que detenía un chut lejano de Lima. El Oviedo
tocaba el balón, pero no tenía frescura y las bandas
estaban muy estáticas, con un Amieva desesperante (como
siempre) y un Reyes que no podía nunca con Juanra. En el
minuto 22, Marigil tiene que introducir el primer cambio, ya que
Nadj se lesionaba, dando entrada a Santamaría. Con ello,
Amieva se desplaza al centro del campo, pero el equipo seguía
como un pollo sin cabeza y no creaba ocasión alguna. Mediada
la parte se produce otra lesión, y como no hay nada destacable
que poner, pues tenemos que mencionarlo, en este caso el defensa
Aurelio. En el tramo final de esta parte se crecen los locales,
que piden un penalty más que posible por manos de Oscar,
y en la jugada siguiente chuta Javi Peña deteniendo el
meta avilesino. En el tiempo de descuento Oli efectúa el
primer disparo a puerta del Oviedo que detiene sin dificultades
Veiga. Y con eso, fin de una horrible mitad.
En
la 2ª
parte
en principio sale el Levante con mucha fuerza, acosando la meta
de Esteban, pero sin crear peligro. Según pasan los minutos,
la movilidad del juego se queda en nada, y vuelve a caer en el
sopor. El Oviedo incapaz, sólo puede dar pelotazos demasiado
largos, con un Jaime que no puede solo, ya que al lado tiene al
Señor Amieva, que no tiene vergüenza y le da igual
en qué campo jugar, es un vago del demonio. En el minuto
12 de esta parte se produce un hecho que pudo ser determinante,
ya que el defensa azul Gurruchaga es agarrado claramente cuando
se ponía a rematar, penalty de libro que se traga el arbitrucho.
El Oviedo parece empezar a tocar el balón con algo más
de criterio, pero el centro del campo levantino presiona muy bien.
Merced a esa contuinuidad, Oli asiste a Santamaría que
no llega por los pelos. Transcurre el partido, y los azules siguen
sacando córners de risa, no levantan un balón, ni
el Amieva, ni el Reyes. Es lamentable. Los saques de esquina son
para muchos equipos un arma tremenda, y para nosotros es un trámite.
(Un día entero los tenía levantando pelotas, coño).
Mediada la parte llega el turno de las pifias de Reyes, que recibe
en dos jugadas, pases de Santamaría y Angel, que desaprovecha
por su gran lentitud. Pero lo peor estaba por llegar. El árbitro
se carga el partido al expulsar de manera injusta e incomprensible
a Oli por un salto a un balón alto. Lamentable. Ni siquiera
le da. El equipo, lejos de achicarse, crea peligro por mediación
de Santamaría, mucho más entonado que en anteriores
partidos, y por fin dejando muestras de todo lo bien que se hablaba
de él en Barcelona. El partido transcurría en el
centro del campo, sin novedad, pero cuando faltaba un minuto para
el final, un balón que pega en un levantino hace una parábola
que Esteban detiene de manera magistral. Y final del partido.
En
fin, ahí estamos, líderes de momento.
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