Carlos Tartiere de Buenavista

(1.958-2.000)

ESTADIO CARLOS TARTIERE( Campo de Buenavista)

En junio de 1.958, el hasta entonces Estadio de Buenavista pasaría a denominarse Carlos Tartiere, en homenaje póstumo al que fuera Presidente del Real Oviedo durante 24 años y con el que los azules consiguieron sus mayores logros, nombre que aún perdura tanto en este estadio como en el recién construido.

La iluminación artificial

El 31 de mayo de 1.969, a las 22.30, los técnicos hacían las últimas pruebas encaminadas a comprobar el funcionamiento de las torres instaladas para iluminar el terreno de juego. El martes 3 de junio del mismo año, a las 21:30, la casa que había instalado la luz, Eguren S.A., hizo entrega oficial al Oviedo de la obra. El miércoles 4 de junio se inaugura oficialmente con un partido amistoso entre el Real Oviedo y el Real Madrid a las 20:30. El campo de Buenavista se abarrotó para ver el acontecimiento, tanto las luces, como el Real Madrid, ya que en esa temporada 68-69 el conjunto azul militaba en la Segunda División y, por lo tanto, las ganas de ver un rival de élite se respiraba en los ambientes futboleros de la Capital del Principado de Asturias.

LAS REMODELACIONES EN EL ESTADIO

Con motivo de la disputa del Mundial-82 en España, el estadio del Oviedo se remodela para dar mayor cabida al evento futbolístico. Además de un sustancial aumento de aforo, los asientos serían mucho más cómodos. En el partido de inauguración del estadio, días antes de que se iniciará el mundial, que disputó el Oviedo ante Chile, el estadio se llenó.Pero en la liga fue distinto; los arquitectos no se dieron cuenta de que la cabida era en su mayoría para estar de pié, y ello hizo que sólo dos veces en toda su historia se colgara el cartel de "no hay billetes". El aforo del estadio se queda en 22.500 espectadores (frente a los 20.000 anteriores).

Y es que el tema de la remodelación del estadio se convirtió en una lucha política: en la Corporación Ovetense, presidida por aquel entonces por Luis Riera Posada se propugnaba una profunda remodelación del estadio, para dejar la cabida en 40.000 asientos. Los socialistas, encabezados por Wenceslao López, frenaron esa propuesta. El consenso político llevó al final a la remodelación que finalmente se hizo, y que fue considerada con el paso de los años como un "error histórico", ya que de haberse propugnado la reforma inicialmente intentada, seguramente no hubiera sido necesario hacer otro campo. De todos los campos remodelados como consecuencia del Mundial 82, el de menos cabida era el nuestro. Yo creo que pensaban que el Real Oviedo no volvería a subir jamas, y por eso se pensó que 22.500 espectadores iban sobrados para la afición que existía en la Capital del Principado de Asturias. En fin, el tiempo da o quita la razón, y en este caso, Luis Riera tenía más razón que un santo al querer hacer un estadio mucho mayor.

Esta falta de capacidad quedaría aún más en evidencia cuando en 1.998 se tienen que poner asientos a casi todo el estadio para adaptar los cambios a las nuevas normativas de la UEFA para atajar los accidentes en los campos y darles mayor seguridad. Esta medida dejó al Tartiere con apenas cabida para 13.000 personas, medida que hizo que los precios se desorbitaran, y que durante las temporadas 1998-1999 y 1999-2000, la afluencia al campo fuera irrisoria, ello unido a la ridícula campaña de socios del club, que prefería gastarse el dinero en autobuses ridículos más que en fichar jugadores para el equipo asturiano, y también que el Gijón estaba en Segunda División.

 

DESPEDIDA Y CIERRE

El 20 de mayo de 2.000 el Real Oviedo juega su último partido oficial en el Carlos Tartiere sito en Buenavista. El campo se había quedado ya no sólo pequeño, sino desfasado respecto con las nuevas normas de seguridad en los estadios, y por ello se tenía que abandonar el campo. El último partido disputado fue en la temporada 1.999-2.000, que enfrentó a Oviedo y Real Sociedad, perdiendo los azules por 0-1, con gol de Barkero, que tuvo el indudable honor de ser el último jugador en marcar un tanto en el vetusto Carlos Tartiere de Buenavista. El último gol azul tuvo lugar el 7 de mayo de 2.000, en el partido que enfrentó a Oviedo y Atlético de Madrid, que llevó a los colchoneros a la 2ª. El gol fue del portugués Paulo Bento, de penalty.

 

 

FUE BONITO MIENTRAS DURÓ...

 

LA DEMOLICION DEL CAMPO